Bendita Putina!

No vaya usted a juzgarme tan ligeramente amigo lector. Concordando como probablemente concordamos en eso de que Putin es un execrable hijo de su madre, igualmente aceptará usted la máxima democrática de que hasta el más aborrecible hijo de vecino tiene derecho a la defensa. Y yo en este caso y solo para ilustrar haré de abogado del diablo,_ nunca mejor dicho_, y asumiré más que una justificación, una fundamentación de porqué hoy debemos decirle a quien cargó en su vientre a este ser: bendita seas! Y es que hay que ver que clase de hijo de… putina es este personaje.

Hasta la invasión a Ucrania en Europa en general y en España en particular, los días se sucedían más o menos con su pasmosa monotonía.

La política en lo que iba de año no ha estado exenta de sobresaltos aquí o allá, pero bajo la égida del multilateralismo que nos hemos inventado para blanquear a China mientras miramos para otro lado,_nunca hacia Cuba por supuesto_, ante la situación de las libertades y derechos de los ciudadanos chinos, podríamos decir que todo estaba “under control”.

En España la cosa tiene tela. Un PP que ha enderezado al albatros con tal de que no les acusen de extremistas mientras el PSOE sigue en manos del “doctor fraude” quien a nadie interesa, pues está compinchado con la bazofia española que siempre florece cuando se asume como se asume aquí una españolidad o una cristiandad con la boca pequeña. Todo para no enfurecer por ejemplo a marujas enmorecidas de tanta tensión sexual no resuelta, a quienes les parece bien abrazar la bandera de un pacifismo fatuo mientras son capaces de esgrimir a sus hijos cual arietes frente a exmaridos a quienes les hacen sangrar hasta la extenuación si fuese necesario.

Pero las incongruencias no son patrimonio de la clase política solamente. Nosotros mismos también somos un auténtico autorretrato de la mojigatería conceptual. Con maryflowers empeñados en la guerra de los gladiolos o defensores del animalismo comprando comida groumet a sus gatos, mientras África languidece de un hambre crónica. Qué decir de estos, estas y estes siempre estupendos ante las realidades dolorosas de este mundo, pero enervandose en cuanto se lo ordenan sus afines o las “fake news”.

Así transcurrían los días en esta virtualidad real más o menos democrática. Pero llegó Putin al baile y nos ha devuelto a una realidad que muchos en este posmodernismo asfixiante habían olvidado, y que es una regla básica de vida: siempre habrá un abusón dispuesto a comerte la merienda… o quitarte la novia.

Y los del Potomac chirriando por su retirada de Afganistán no saben cómo disculparse. No solo ellos, europeos, y hasta los hijos de la Gran Bretaña se han alineado a la rectificación.

La OTAN se refuerza con presupuestos más acordes a su necesaria presencia mundial mientras Alemania se rearma y asume su papel de locomotora de verdad. Los Bálticos hasta se fueron allí a donde están cayendo las bombas a dar su apoyo mientras Suecia y Finlandia están repensando su utilidad en términos de neutralidad. En nuestra tierra un gobierno resquebrajado y acomplejado al menos ha comprometido el PIB para defensa y hasta se ha desentendido de los terroristas del Polisario.

Y todo porqué? Pues porque allí están los Ucranianos recordándonos que a pesar de todo y tanto, la épica no ha muerto. Lo demuestran las calles de Kiev y de tantas ciudades ucranianas donde en desventaja, hay un pueblo determinado a no permitir que les sometan. Y qué decir de las brigadas internacionales de europeos, norteamericanos y hasta suramericanos que están peleando por algo más que una cuestión fronteriza: pelean por salvarnos a todos de este apocalíptico tiempo políticamente correcto que ya no daba para más.

Ha sido necesario que este sátrapa invadiese a un pueblo y se derramase sangre europea para movilizar a un mundo acomplejado de burócratas y aprovechados. Por ello digamos, bendita Putina!

Y lo mejor de todo miren a España. Nuestro país hasta ayer dominado por la contemplación y la apatía, hoy gracias al efecto sobre los combustibles por esta situación está vibrante y peleón frente a las veleidades y la inoperancia esperpéntica de un gobierno, que es un icono de la posmodernidad. Bendita Putina!

Y es que hoy no habrá quien dude que de esta experiencia saldremos mejores ciudadanos. Mejores europeos. Mejores españoles.

Putin… la madre que te parió!

Publicado por Prevaricadoranticastrista

Cubano exiliado por la tiranía castrocomunista que dándome a escoger entre dignidad o esclavitud no me dejó opción alguna. Hoy ciudadano europeo consciente de la pretensión del comunismo en prevalecer disfrazado de epítetos pos modernistas para evitar situarse en el estercolero de la historia humana, estoy aquí con humildad pero determinación a dar mi aporte para su extinción sea en Cuba o allí donde busque la simpatía de quienes desconocen lo terrible de esta ideología.

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